Hay plantas que destacan por sus flores, otras por sus frutos y algunas por su porte majestuoso. Sin embargo, pocas han logrado conquistar tantos hogares como el Philodendron. Sus hojas exuberantes, su facilidad de cultivo y su extraordinaria capacidad de adaptación lo han convertido en uno de los grandes protagonistas de la jardinería ornamental moderna.
Quien haya recorrido una selva tropical de América habrá visto, aunque quizás sin saberlo, algún philodendron creciendo entre troncos gigantes, trepando hacia la luz o extendiendo sus enormes hojas sobre el suelo húmedo del bosque. Lo que hoy vemos decorando salas de estar, oficinas, patios y jardines tropicales nació hace millones de años en los bosques cálidos y húmedos del continente americano.
El Philodendron es mucho más que una planta de interior. Es un género fascinante que reúne cientos de especies con formas, tamaños y colores sorprendentes. Algunas producen hojas pequeñas y delicadas; otras desarrollan láminas foliares gigantes capaces de superar el metro de longitud.

El significado de su nombre
La palabra Philodendron proviene del griego antiguo.
- «Philo» significa amor o amigo.
- «Dendron» significa árbol.
Por eso, Philodendron puede traducirse como «amigo de los árboles» o «amante de los árboles».
El nombre no es casual. Muchas especies utilizan los troncos de los árboles como soporte natural, trepando lentamente hacia las zonas más luminosas de la selva.
Su origen e historia
Los philodendron son originarios principalmente de América tropical.
Se encuentran naturalmente desde el sur de México hasta Argentina, pasando por:
Brasil , Colombia , Ecuador , Perú , Venezuela , Bolivia , Paraguay , Costa Rica y Panamá.
Durante siglos formaron parte de los ecosistemas selváticos sin llamar demasiado la atención fuera de América. Sin embargo, durante los siglos XVIII y XIX, exploradores y botánicos europeos comenzaron a recolectar ejemplares para estudiarlos y llevarlos a jardines botánicos.
Su extraordinaria belleza hizo que rápidamente se difundieran por Europa y posteriormente por todo el mundo.
A medida que aumentó su popularidad, viveristas y mejoradores comenzaron a seleccionar especies y variedades cada vez más atractivas, dando origen a la enorme diversidad ornamental que conocemos actualmente.
¿Cuántas variedades de Philodendron existen?
El género Philodendron pertenece a la familia Araceae, la misma familia de los potus, monsteras, anturios y calas.
Actualmente se reconocen más de 1600 especies philodendron descritas, aunque el número continúa aumentando porque todavía se descubren nuevas especies en regiones selváticas poco exploradas.
Además de las especies naturales existen cientos de híbridos desarrollados por viveristas.
Entre los más conocidos se encuentran:
1 – Philodendron hederaceum
Uno de los más populares.
Produce tallos colgantes y hojas verdes en forma de corazón.
2 – Philodendron scandens
Muy utilizado como planta colgante en interiores.
3 – Philodendron bipinnatifidum
También conocido como filodendro arbóreo.
Forma grandes matas con hojas profundamente divididas.
4 – Philodendron selloum
Durante años fue considerado una especie independiente.
Desarrolla hojas enormes y aspecto tropical.
5 – Philodendron gloriosum
Muy apreciado por coleccionistas.
Posee hojas aterciopeladas con nervaduras blancas.
6 – Philodendron melanochrysum
Presenta hojas oscuras de aspecto lujoso.
7 – Philodendron verrucosum
Destaca por sus hojas aterciopeladas y pecíolos cubiertos de pelos.
8 – Philodendron xanadu
Compacto, resistente y muy utilizado en paisajismo.
9 – Philodendron prince of orange
Sus hojas emergen con tonalidades anaranjadas.
10 – Philodendron pink princess
Una de las variedades más buscadas del mundo debido a sus llamativas manchas rosadas.

Cómo viven los philodendron en la naturaleza
Una de las razones de su éxito ornamental es comprender cómo viven en estado silvestre.
La mayoría habita en bosques tropicales donde la luz solar directa apenas alcanza el suelo.
Por eso evolucionaron para prosperar bajo sombra parcial o luz filtrada.
Muchas especies comienzan su vida en el suelo del bosque y luego trepan por los árboles utilizando raíces aéreas.
Otras son completamente terrestres.
Algunas incluso pueden comportarse como epífitas, viviendo sobre ramas sin necesidad de tocar el suelo.
Las famosas raíces aéreas
Uno de los rasgos más llamativos de los philodendron son sus raíces aéreas.
Estas raíces cumplen varias funciones:
- Sujetarse a troncos y soportes.
- Captar humedad ambiental.
- Absorber nutrientes.
- Ayudar en el crecimiento vertical.
En la selva funcionan como auténticos anclajes biológicos que permiten a la planta alcanzar la luz de las copas.
Cómo plantar un Philodendron
La plantación es sencilla siempre que se respeten algunas necesidades básicas.
Lo más importante es utilizar un sustrato ligero y aireado.
Una mezcla ideal puede contener:
- Turba o fibra de coco.
- Compost maduro.
- Corteza de pino.
- Perlita.
- Humus de lombriz.
La clave es que el agua drene fácilmente.
Los philodendron odian permanecer encharcados durante largos períodos.
Cuando se cultivan en macetas es fundamental utilizar recipientes con buen drenaje.
¿Sol o sombra?
Esta es una de las preguntas más frecuentes.
La respuesta depende de la especie, pero en general los philodendron prefieren:
- Luz brillante indirecta.
- Sombra luminosa.
- Sol suave de primeras horas.
El sol fuerte del verano puede quemar sus hojas.
Las variedades con manchas claras o variegadas suelen necesitar algo más de luminosidad para mantener sus colores.
El riego correcto
Uno de los errores más comunes es regarlos en exceso.
Los philodendron disfrutan de la humedad, pero no del encharcamiento.
Lo ideal es:
- Regar cuando la capa superficial del sustrato comience a secarse.
- Mantener una humedad uniforme.
- Reducir los riegos durante el invierno.
Un exceso de agua suele provocar:
- Amarillamiento de hojas.
- Pudrición de raíces.
- Aparición de hongos.
Humedad ambiental
Al provenir de ambientes tropicales, agradecen niveles moderados o altos de humedad.
Si el ambiente es muy seco pueden aparecer:
- Puntas marrones.
- Hojas deformadas.
- Crecimiento más lento.
Las pulverizaciones ocasionales o la presencia de otras plantas cercanas ayudan a mejorar el microclima.
Cómo abonarlos
Los philodendron son relativamente poco exigentes.
Sin embargo, responden muy bien a la fertilización regular.
Se pueden utilizar: Compost, Humus de lombriz o Té de compost.
Durante primavera y verano es cuando más nutrientes consumen debido a su intenso crecimiento.
Cómo multiplicar un Philodendron
Aquí aparece una de las mayores ventajas de estas plantas.
La mayoría se multiplica con enorme facilidad.
Multiplicación por esquejes
Es el método más utilizado.
Se selecciona un trozo de tallo que posea:
- Uno o varios nudos.
- Una hoja sana.
- Preferentemente alguna raíz aérea.
Luego puede colocarse:
- En agua.
- En perlita.
- En musgo sphagnum.
- En sustrato húmedo.
En pocas semanas suelen aparecer nuevas raíces.
División de matas
Las especies compactas pueden dividirse durante el trasplante.
Cada división debe conservar raíces propias.
Acodo aéreo
Muy utilizado en ejemplares grandes.
Consiste en inducir la formación de raíces mientras el tallo sigue unido a la planta madre.
Trasplante
Los philodendron suelen agradecer un cambio de maceta cada dos o tres años.
Las señales que indican necesidad de trasplante son , raíces saliendo por los agujeros, crecimiento detenido, sustrato agotado y secado excesivamente rápido.
El mejor momento es la primavera.
Plagas y enfermedades
Aunque son resistentes, pueden sufrir algunos problemas.
Las plagas más frecuentes son cochinillas, Pulgones, araña roja y trips.
En manejo ecológico suele funcionar muy bien tratamientos con Jabón potásico, aceite de neem y buena ventilación.
Los problemas más graves generalmente provienen del exceso de riego más que de los insectos.
¿Son plantas tóxicas?
Sí.
Como ocurre con muchas aráceas, contienen cristales de oxalato de calcio.
Si son ingeridas pueden causar irritación en Boca, Lengua y Garganta.
Por ello conviene mantenerlas fuera del alcance de mascotas y niños pequeños.
Philodendron y diseño de jardines
Como paisajista, puedo decir que pocas plantas ofrecen tanta versatilidad.
Se utilizan en:
- Jardines tropicales.
- Patios sombreados.
- Interiores luminosos.
- Muros verdes.
- Jardines verticales.
- Macetones ornamentales.
Sus hojas aportan sensación de frescura, exuberancia y selva incluso en espacios reducidos.
Combinan especialmente bien con:
- Helechos.
- Calatheas.
- Monsteras.
- Alocasias.
- Anturios.
- Palmeras pequeñas.
Curiosidades sorprendentes
Algunas especies cambian completamente la forma de sus hojas a medida que maduran.
Las hojas juveniles y adultas pueden parecer de plantas diferentes.
Existen philodendron capaces de alcanzar varios metros de altura cuando encuentran un soporte adecuado.
Algunas especies desarrollan hojas tan grandes que una sola hoja puede cubrir a una persona.
En la naturaleza pueden vivir durante décadas.
Los científicos continúan descubriendo nuevas especies en las selvas sudamericanas.
Muchas variedades raras alcanzan precios muy elevados entre coleccionistas de plantas exóticas.
El encanto de un genero de plantas extraordinarias
Después de muchos años trabajando entre jardines, viveros y paisajes, pocas plantas me parecen tan agradecidas como el philodendron. Tolera errores, se adapta a distintos ambientes, crece con vigor y ofrece una belleza difícil de igualar.
Quizás por eso ha sobrevivido a modas y tendencias. Mientras otras plantas aparecen y desaparecen del mercado, los philodendron siguen ocupando un lugar privilegiado en hogares, jardines botánicos y colecciones privadas de todo el mundo.
Cada nueva hoja que despliegan recuerda su origen selvático. Es como tener un pequeño fragmento de bosque tropical creciendo silenciosamente en casa. Y tal vez allí resida gran parte de su encanto: en su capacidad de acercarnos, aunque sea un poco, a la exuberancia y al misterio de las grandes selvas americanas.
Muchas gracias por pasarte por mi blog y por llegar hasta aqui, un gran abrazo,…….. Matias Maschio de muchoverde.com




