Tradición antigua y esotérica
El concepto de «minerales sutiles», «oro espiritual», «elementos invisibles» ha estado presente en muchas culturas. En el antiguo Egipto, aludese a sustancias muy purificadas («manna», «oro espiritual», «la esencia de la vida»), aunque no con la terminología moderna que hoy se da al Ormus. Por ejemplo, algunos autores establecen una relación entre la palabra hebrea mân h («¿qué es esto?») y la noción de algo milagroso, nutritivo, de otra naturaleza. En la alquimia medieval, se hablaba de la piedra filosofal que transmutaba metales y otorgaba propiedades especiales. Algunos ven en el Ormus una reinterpretación moderna de esa búsqueda.
Ese trasfondo histórico esotérico es importante porque en el campo de la agricultura regenerativa aparece el Ormus como una especie de “ingrediente perdido” de la fertilidad natural del suelo, mineral y energético al mismo tiempo.

Redescubrimiento moderno
En los años setenta y ochenta aparece la figura de David Hudson, un agricultor de Arizona (EE.UU.) que investigaba suelos volcánicos y minerales. Él descubrió lo que denominó «ORMEs» (Orbitally Rearranged Monoatomic Elements) y luego apareció el término Ormus como variación. La historia cuenta que Hudson encontró un material que desafía análisis convencionales: perdió oro, plata, etc., en procesos de recuperación, y acabó descubriendo algo que no se detectaba como metal convencional.
Hudson afirmó que estos elementos estaban en un estado «monoatómico» o «estado M», y que tenían propiedades inusuales. Sus trabajos se acercaban, según él, al cruce entre agricultura, mineralogía y conciencia.
Entrada del Ormus en la agricultura
En la agricultura orgánica y regenerativa, el Ormus ha sido adoptado por algunos productores como «minerales sutiles» que complementan lo tradicional (compost, biofertilizantes, cobertura, microbiota del suelo) y prometen estimular vida microbiana, vigor vegetal, resistencia al estrés, etc. Por ejemplo, un informe sudafricano habla de «Agricultural Ormus» aplicado en huertos y árboles con resultados de mayor crecimiento de ramas y tronco. Más recientemente, un artículo científico de Irán (2023) reportó que una solución de Ormus aumentó la tasa de proliferación de planta acuática bajo condiciones optimizadas. Esto abre la puerta a considerarlo dentro del ámbito agronómico.
Así, en la narrativa de la agricultura regenerativa, se ve al Ormus como una herramienta «más allá» de lo químico convencional, que busca imitar ecosistemas más antiguos donde los suelos eran ricos en minerales, vida y flujo de energía.
¿Qué es el Ormus?
El término «Ormus» suele usarse para referirse a un conjunto de minerales en un estado especial: (estado monoatómico), materiales de metales preciosos (oro, plata, platino, iridio, osmio), pero que no se comportan como metales convencionales.
En agricultura se habla de «Ormus agrícola» como un mineral complejo, derivado de sales marinas, que promueve la vida microbiana del suelo, mejora estructura, fotosíntesis, rendimiento y resiliencia.
Algunas investigaciones resultan más académicas: por ejemplo, un estudio de 2023 afirma que una «solución Ormus» puede incrementar la tasa de reproducción de Lemna minor bajo condiciones optimizadas de pH y concentración.
Fundamento teórico propuesto
Desde el punto de vista de sus promotores, estos son algunos de los postulados
Estado monoatómico: la idea es que ciertos metales del grupo platino u otros pueden existir no como átomos unidos en moléculas metálicas, sino como átomos aislados (monatómicos) o en un estado energético diferente. Esto les daría propiedades distintas: superconductividad, alta energía, interacción biológica profunda.
Minerales que el ecosistema olvidó: la hipótesis es que muchas tierras agrícolas modernas están empobrecidas no solo de nutrientes convencionales (N, P, K) sino también de minerales traza muy finos y de estos estados «sutiles». El Ormus vendría a cubrir ese «vacío» de la fertilidad de suelos antiguos.
Estimulación microbiana y vitalidad vegetal: se plantea que al aportar Ormus al suelo o a la planta se mejora la estructura del suelo, se estimulan bacterias fijadoras de nitrógeno, hongos micorrízicos, se mejora la fotosíntesis, la respiración celular, la resistencia al estrés.
Correlato energético , biofísico: hay quien afirma que estos materiales no solo son «minerales» sino que están en un estado energético que puede afectar la planta a nivel celular, incluso a nivel cuántico o vibracional. Aquí se adentra en el terreno de lo esotérico (energía de la tierra, vitalidad, conciencia del suelo).
Producción práctica de Ormus en la agricultura regenerativa
Ahora, vamos al «cómo se hace» , qué materiales, el proceso y cómo aplicarlo.
Como advertencia: estos métodos conllevan prácticas químicas que requieren cuidado, y la información es variable.
Materiales básicos
El agua del mar contiene todos los minerales (126), todos son necesarios aunque sea a nivel de traza. Recoger agua de mar de sitios lo más limpios, con corrientes, alejados de núcleos urbanos. Cuidado con las algas verdes que son síntoma de aguas contaminadas; las algas pardas indican equilibrio en el agua. En fase de luna llena parece que es mejor todavía.
Extracción de minerales del agua de mar.
Separar el cloruro sódico de los demás minerales con sosa cáustica. Se produce una reacción alcalina que separa pero no altera los elementos.
En un litro de agua de mar hay 37 gr. de sales de los que sale un 2% de ormus, es decir 0,74 gr.
Materiales:
- 1 L de agua de mar
- 1 L de agua destilada. Se puede hacer también con 250 ml de agua pero el pH sube muy rápido y es más difícil de controlar
- 20 gr. de sosa cáustica (hidróxido de sodio, NaOH) que contenga +98%
- Medidor preciso de pH — llegar a 10,78, lo más cerca posible, nunca pasar
- Recipiente de cristal de 3 L
- Guantes y gafas
- Ventilación
- Varilla de madera o vidrio (nunca de metal)
Procedimiento:
- Al litro de agua destilada le añadimos los 20 gr de sosa; la reacción alcalina es sobre el agua, no al revés (ojo: usar guantes y gafas). Mezclar bien con varilla de madera.
- El litro de agua de mar se pone en un recipiente de cristal.
- La mezcla con sosa se vierte poco a poco en el recipiente con el litro de agua de mar, removiendo y midiendo el pH hasta llegar a 10,78.
- Cuando se llegue, se deja reposar sin mover y sin que le dé luz durante 48 h.
- Primer lavado: a los dos días se saca el agua con una manguera o goma.
- Segundo lavado: se le añade otro litro de agua destilada (o mineral de beber). Se deja reposar otra vez y se repite.
- Para agricultura se puede usar después del primer lavado.
- Para animales de 4 patas: 3 lavados.
- Para animales de 2 patas: 5 lavados.
Poner el sedimento en una olla de acero inoxidable para secar y conservar el polvo.
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Aplicación agrícola y de jardín
Te cuento cómo algunos lo usan en jardinería, huertos y agricultura regenerativa:
Dosis y frecuencia: En documentos de producción agrícola, se habla de aplicar entre 10-30 litros por hectárea. En jardinería a pequeña escala puede usarse una solución diluida (por ejemplo algunas gotas por litro de agua) según fabricante.
La frecuencia depende del tipo de cultivo, del suelo y del modo de aplicación (suelo o foliar).
Te lo detallo en tres niveles de escala:
En cultivos agrícolas o árboles frutales
Aplicación de suelo (drench):
Cada 30 a 45 días durante la temporada activa de crecimiento (primavera-verano).
En árboles adultos: 3 a 4 aplicaciones anuales suelen ser suficientes.
En árboles jóvenes o en recuperación: podés hacerlo mensualmente con dosis más suaves.
Pulverización foliar:
Cada 15 a 20 días, especialmente en etapas de brotación, floración o formación de fruto.
Se recomienda hacerlo al amanecer o al atardecer, nunca en horas de sol fuerte.
En frutales, muchos agricultores aplican 4-6 veces por temporada.
En huertos y hortalizas
Aplicación al suelo: cada 2 o 3 semanas durante todo el ciclo del cultivo.
En suelos vivos y bien abonados, podés espaciarlo a una vez por mes.
Pulverización foliar: cada 7 a 10 días con dilución baja (por ejemplo, 2-3 ml/L de agua o según producto).
Esto mantiene el vigor, la fotosíntesis activa y mejora la resistencia a plagas.
En jardinería ornamental o plantas en maceta
Aplicación de riego con Ormus diluido: cada 15 días en primavera-verano y una vez al mes en otoño-invierno.
Pulverización foliar ligera: una vez por semana, siempre muy diluida (1 ml/L o unas gotas por litro).
En plantas sensibles o tropicales (ficus, drácenas, orquídeas, helechos), basta con una aplicación mensual.
Aplicación
Drenaje de suelo: aplicar Ormus diluido directamente al suelo, cerca de la zona radicular, para que el mineral entre en contacto con raíces y microbiota.
Pulverización foliar: aplicar sobre hojas, temprano en la mañana o al atardecer, idealmente cuando hay rocío o humedad para mejor absorción.
Momento de aplicación: En plantaciones, se recomienda al inicio de la temporada de crecimiento (primavera) y/o antes de la fructificación. En huertos o jardines se puede aplicar al inicio de ciclo, y en etapas de estrés (sequía, plagas) como refuerzo.
Expectativas de resultados: Según reportes de productores: aumento en crecimiento de ramas, mayor calibre del tronco, mayor vigor, mayor resistencia, mejor calidad de fruto, mayor contenido mineral. Ejemplo: en 300 árboles de nogal tratados por 2 años se observó un 25 % más crecimiento de punta de rama, 16 % más circunferencia de tronco respecto a no tratados.
Complemento a otros métodos regenerativos: En la agricultura orgánica regenerativa el Ormus no se usa solo como fertilizante químico, sino como parte de un enfoque holístico: buen compost, cobertura vegetal, microrganismos, rotaciones, agroforestería. Es decir: no es “la bala mágica”, sino un suplemento mineral que potencia un buen sistema.
Consideraciones de seguridad y calidad
- Como te decía, muchos productos comerciales no están estandarizados, lo que hace variable su calidad. Hay que revisar al proveedor, ver qué minerales contiene, cómo se produce.
- El uso de NaOH y altas concentraciones de sal requiere precaución: guantes, protección, buen manejo químico.
- Recomiendo siempre empezar con dosis pequeñas, comparar con parcelas control, ver efectos, antes de aplicar a gran escala.
- Registrar resultados: crecimiento, salud de la planta, calidad del fruto, estructura del suelo, microbiología, para saber si funciona o no en tu contexto.
¿Qué efectos tiene el Ormus sobre las plantas, el suelo y los seres vivos?
Ahora vamos a ver qué dicen los informes agrícolas, qué mecanismos se proponen y cómo interpretarlos desde la agricultura regenerativa.
Efectos documentados en plantas y suelos
Algunos de los efectos más comunes reportados:
Aumento del crecimiento vegetativo (ramas, brotes, hojas). Por ejemplo: el estudio de 2023 con Lemna minor mostró que dependiendo del pH, tiempo de procesamiento y concentración de Ormus, la proliferación varió de 34.6 % hasta 117.3 %.
Mejora en la estructura del suelo: incremento de la flora microbiana, fijadoras de nitrógeno, mayor actividad del suelo.
Mayor tolerancia al estrés: plantaciones tratadas indicaron mejor resistencia a plagas, enfermedades, sequía.
Mejora en calidad del fruto: mayor tamaño, azúcar más alto, mejor aroma, vida de estantería. Informe sudafricano dice que en ciruelas y nectarinas se obtuvo 100-160 % incremento en rendimientos.
Mejor desempeño microbiano del suelo: mayor número de bacterias fijadoras de nitrógeno, hongos que movilizan fósforo, etc.
Posibles mecanismos
Desde la lógica de la agricultura regenerativa, estos efectos se podrían explicar así:
Aporte de minerales traza y oligoelementos: muchas veces los suelos agotados carecen de microminerales que la planta necesita para enzimas, cofactores, metabolismo. El Ormus funciona como «relleno» de ese hueco mineral.
Estimulación de la microbiota del suelo: al mejorar la condición química (minerales libres, microambiente) se favorece la población y actividad de bacterias y hongos beneficiosos, lo que mejora la salud del suelo, la estructura, la retención de agua, la resiliencia.
Mejora de la fotosíntesis y metabolismo de la planta: al disponer de mejores cofactores minerales, la planta puede ver mejor la luz, producir más fotosíntesis, translocar azúcares, resistir mejor.
Efecto indirecto de calidad: frutos más grandes, mejor sabor, mayor densidad de nutrientes, lo que conecta con el ideal de la agricultura regenerativa de producir alimentos más densos nutricionalmente.
Aprovechamiento de «energía del suelo»: en permacultura se habla de «flujo de energía de la tierra», «vitalidad del ecosistema». En ese sentido, el Ormus se interpreta como catalizador de ese movimiento, aunque esa parte es más metafórica que medible con tecnologías convencionales.
¿Qué efectos tiene en «todos los seres vivos»?
El Ormus, según sus promotores, no se queda solo en plantas, sino que tendría efectos también en animales, humanos y ecosistemas. Algunas afirmaciones:
Plantas cultivadas con Ormus habrían dado alimento que al ser comido mejoró salud de animales.
En la visión holística de la agricultura regenerativa, un suelo más vivo genera plantas más sanas, los animales que consumen esas plantas viven mejor, los humanos que consumen esos vegetales viven mejor. En ese sentido, el Ormus se ve como parte de un ciclo de vida más saludable.
Integración del Ormus en un sistema de agricultura orgánica regenerativa
Ahora, te cuento cómo lo incorporaría yo en un diseño de jardín, huerto o paisaje bajo enfoque regenerativo.
Diseño del sistema con Ormus
Imaginate que estás armando un huerto jardín regenerativo: suelos cubiertos, compost, rotación, plantas de cobertura, fauna auxiliar, etc. Aquí tenés cómo sumarle Ormus:
- Diagnóstico de suelo y necesidades: antes de lanzar cualquier suplemento, analicé el suelo: materia orgánica, pH, minerales traza, microbiota. Si está muy empobrecido, el Ormus puede venir como complemento.
- Aplicación de base: al inicio de la temporada, aplicás un drench de Ormus diluido en la zona radicular, por ejemplo 5-10 L por hectárea o la proporción para tu escala de jardín.
- Cobertura y microbiología: mientras aplicás, mantené la cobertura vegetal, compost bien maduro, lombricomposta, plantas leguminosas de cobertura, para que el efecto del Ormus se potencie con microbiota activa.
- Pulverización foliar en estados críticos: en brotes nuevos, fase de transplante, estrés hídrico o plagas leves, aplicá una pulverización suave de Ormus en la hoja temprano, para dar apoyo.
- Monitoreo y registro: importante: anotá datos: crecimiento de plantas, salud de hojas, rendimiento, tamaño del fruto, contenido de minerales si podés, fotos periódicas. Hacelo con testigos sin Ormus para comparar.
- Rotación y recuperación: en agricultura regenerativa no dependés solo del suplemento: seguí rotando cultivos, sembrando plantas de cobertura, integrando agroforestería, aumentando la materia orgánica, promoviendo la biodiversidad del suelo. El Ormus acompaña, no reemplaza.
Buenas prácticas y consejos
Usa dosis moderadas: menos es a veces más, y sobre todo en jardines más pequeños hazlo en bandas de prueba.
Evitá ver el Ormus como «fertilizante químico rápido» tipo abono convencional: su rol es de soporte mineral y biológico, no de «pump up» instantáneo de NPK.
Protegé la microbiota: evitá pesticidas agresivos, abonos químicos duros, compactación del suelo. El efecto del Ormus se ve mejor en suelos vivos.
Mantené un pH adecuado del suelo (por ejemplo 6.5-7.0 para muchos cultivos), ya que los minerales traza se vuelven menos disponibles con pH extremos.
Combiná con materia orgánica, lombricomposta, microrrizas: estos elevan el efecto de los minerales.
Hacé un registro a largo plazo: los procesos regenerativos tardan varias temporadas en mostrar su pleno efecto.
Limitaciones a considerar
No esperes resultados milagrosos inmediatos sin cambiar el sistema completo.
El Ormus no sustituye buenas prácticas de suelo, manejo de agua, biodiversidad.
Si el suelo está muy degradado, quizá hace falta primero rehabilitación más básica (materia orgánica, cobertura, Bokashi, labranza mínima) antes de optimizar con minerales sutiles.
Costos: si comprás productos comerciales de Ormus pueden ser caros; en cambio, prepararlo uno mismo requiere química, tiempo y cuidado.
Verificá calidad: no todos los productos etiquetados «Ormus» son iguales.
Para cerrar este viaje
Imaginá un paisaje donde los suelos ya no están agotados; donde cada planta se integra a una red viva de raíces, hongos, bacterias y minerales sutiles. En ese escenario, el Ormus aparece como un susurro de tiempos lejanos: un mineral «esencial», una chispa olvidada de la fertilidad original de la Tierra.
Desde las arenas volcánicas de Arizona hasta los lagos salinos, pasando por tradiciones milenarias de Egipto o el Himalaya, la idea de «minerales que sostienen la vida» ha estado presente. Y hoy, en la agricultura regenerativa, donde buscamos no solo producir sino regenerar, esa idea resuena fuerte. El Ormus, como concepto, nos invita a preguntarnos: ¿qué está faltando en mis suelos? ¿Qué parte de la vitalidad se ha perdido con la agricultura convencional? ¿Cómo puedo devolverle al jardín o al huerto algo más que nutrientes básicos?
Volviendo al hoy, al aplicar un suplemento mineral complejo y «sutil» como el Ormus, podemos dar un impulso adicional al sistema, pero la clave sigue siendo el diseño regenerativo: suelos ricos, vida bajo tierra, cobertura constante, diversidad, agua bien manejada. El Ormus es aliado, no salvador solitario.
Muchas gracias por pasarte por mi blog, un gran abrazo,…….. Matias Maschio de muchoverde.com




